El fútbol, una pasión que cambia vidas
Carlos Alberto Arias hace parte de la comuna 8 en la Ciudad de Ibagué. Es el menor de 3 hermanas y por ende, el consentido por su mamá, una mujer humilde que trabaja a diario en casas de familias para darle el estudio a sus hijos. Este pequeño, junto con sus hermanas, se turnan el oficio de la casa y con el ánimo de ayudarle a su madre a alivianar los gastos, Carlos trabaja en la plaza vendiendo plátanos. Sin embargo, en el poco tiempo que le queda siempre, se dedica a su gran pasión: el fútbol.
Desde hace 10 meses asiste a la Escuela de Formación Deportiva de Fútbol, en la que se ha destacado por su educación en todo el sentido de la palabra. “Conoce y maneja el concepto de Juego Limpio en todos los encuentros deportivos a los que asistimos”, comenta Eduard Moreno, docente de Ibagué. Su compromiso y dedicación con este deporte favorecieron en el mejoramiento de su concentración y disciplina en la vida diaria.
Su madre, quien actualmente le agradece a la Fundación por la oportunidad que le dieron a su hijo, afirma que el niño tenía problemas académicos el año pasado y desde que dedica su tiempo libre al deporte, le ha sorprendido los resultados que ha venido demostrando en el colegio, lo que la tiene muy contenta.
Para los colaboradores de la Fundación este tipo de historias son el incentivo para continuar trabajando en una fórmula que entrega miles de sonrisas. |