Saturday, December 14, 2019

Testimonies

JHON JAVIER FIQUER

My name is John Javier Fiquer and I am 13 years old. I have been coming to the training school of the Foundation for two years now. Here, I have learned good and positive things for my life; before I was spending too much time in the street with my friends, doing nothing; I had a bad temper and I was rude with others. I really want to give thanks to the Foundation, because now I am a better person; I am off the streets, I respect others, I do my homework; what teachers have taught to me has been very useful.
In addition to helping me a lot, the Foundation has contributed with the community where I live. Now, we have a ball to play with; we carry out many other activities that join us and teach us to be tolerant and to live in community

ANGIE MAYERLY PULIDO MEDINA

Angie was born in Cundinamarca in 1996. Today, she is a fifth grade student in primary school at the Villa Lorena educational unit and lives in the neighborhood that bears the same name. She entered the Foundation on June 18th, 2005, together with here brother, Jefferson Molina Medina.

 

At present, her behavior continues to be impeccable. She has become a role model for her colleagues and for the community in general, demonstrating that her priorities lie in her studies, to eventually become a professional in veterinary medicine, but in the meantime, to stand out in artistic gymnastics.

 

She was very shy at the beginning, since here communication skills were very limited, making her interpersonal relationships difficult. Nevertheless, throughout the sports process, here communications capabilities, as well as her physical ones, progressed, allowing her to interact with her peers and teachers and making it possible for her to express her feelings. She likes volleyball and basketball, but what seduces her now is artistic gymnastics.

 

JULIETH ZABALETA

 

Julieth tiene 13 años y vive en el barrio San Francisco, el cual hace parte de uno de los sectores más peligrosos de Cartagena, ya que es donde residen el 40% de las pandillas de la ciudad. Cursa séptimo grado en el colegio Liceo de Bolívar, vive con su mamá, quien es madre soltera. Julieth es inquieta y activa, apasionada por el Kickbol y gracias a su interés por este deporte, se dirigió al voluntario Juan Rivera quien le habló de la escuela de Kickbol de Fórmula Sonrisas, y motivó a la madre para que la inscribiera.

 

La pequeña es muy inteligente, ha venido participando con mucha emoción y disciplina en las diferentes actividades durante los ocho meses que lleva con la Fundación, incluso otros equipos la han pedido prestada para realizar intercambios, en este momento es la líder del equipo infantil de Kickbol. “Ojalá la Fundación me ayude para llegar a ser una jugadora profesional”, sueña la pequeña Julieth

 

MAYERLY ORJUELA RAMIREZ


Esta pequeña vive con su madre, padrastro y hermanos en un humilde hogar del sector 8 de Ibagué. A sus 12 años se levanta a diario para hacer el oficio de su casa y cuidar a sus hermanos, ya que es la mayor de los tres. Mayerly hace parte del programa de la Fundación desde hace 10 meses en los que su vida como ella dice, le ha cambiado “por medio del deporte he conocido otros lugares en la ciudad a donde los profesores nos llevan a jugar y he hecho nuevos amigos y amigas, eso me ha vuelto más alegre y disciplinada, me he dado cuenta que si uno quiere las cosas debe luchar por ellas, me he vuelto más responsable porque para ir a entrenar tengo que hacer primero mis tareas y el oficio de mi casa”

 

Mayerly a nivel escolar ha demostrado ser una muy buena estudiante, se ha destacado por su buenas calificaciones y el buen trato a sus compañeros, aunque ellos le saquen el mal genio cuando la irrespetan o le dicen mentiras “en mis entrenamientos no solo me han enseñado a ser una buena deportista, también me han enseñado a respetar las personas sin importar su clase social, ni lo que opinen. Gracias a los profesores nosotros ya no peleamos como antes y por la Fundación ya podemos llegar al polideportivo sin problemas ya que antes no nos podíamos acercar porque siempre estaban consumiendo drogas o nos robaban”.

El deporte sólo conlleva a buenas cosas


Serénela Zarza es una cartagenera que vive en el barrio Loma Fresca, estudia en la escuela  de su sector  y desde hace 3 años  está vinculada con la Fundación. Esta jovencita vive con  su abuelo, quien  es el que ha velado por su estudio, y con su madre con quien la relación hace algún tiempo no era la más amigable debido a su difícil temperamento.

 

A raíz de su fuerte carácter con los docentes Serénela fue suspendida por un tiempo del programa deportivo, lo que la hizo recapacitar para aceptar sus errores. Tras los incidentes disciplinarios, los docentes de la Fundación la acogieron y la incitaron a participar en deportes y actividades en las que primara el respeto y el buen comportamiento.

 

Ahora, a sus 15 años de edad, Serénala es la capitana del equipo de fútbol femenino, también practica el fútbol sala y el kickball, deporte que se juego mucho en esta zona del país. Por su carácter y contextura tiene todo el perfil para ser una gran líder positiva, actualmente ayuda a la organización de las actividades recreativas que se realizan en su comunidad.

 

Los cambios en esta jovencita no sólo los han notado los colaboradores de la Fundación sino también su madre, quien está tranquila porque sabe que después de asistir a sus clases en la escuela, su hija se dirige a la cancha a utilizar su tiempo libre jugando fútbol, alejada de los peligros y vicios de la calle.

La alegría de comenzar de nuevo

 

Faber García o “Rodallega” como muchos lo conocen en el barrio por su similitud en el juego  con el goleador de la selección Colombia de fútbol, es un buen ejemplo de los grandes logros de la Fundación Fórmula Sonrisas. Este joven ha sido parte esencial del desarrollo del programa, la Mejor Fórmula Villa Lorena,  que desde febrero de 2005 tiene presencia  en Villavicencio.

 

Hasta sus 13 años de edad, Faber fue reconocido entre sus compañeros como un niño agresivo, indisciplinado en el colegio y rebelde con sus padres; experiencias que le dejaron recuerdos llenos de sufrimiento y dolor.

 

Desde hace 2 años Fórmula Sonrisas ha presenciado su cambio y crecimiento personal. Un renacer de una persona que vuelve a creer en las maravillas de la vida. Ahora, a sus 15 años, es un joven más consciente y aplacado. Actualmente vive y mantiene una buena relación con  su padre, madrastra y hermanos, una familia humilde que desde los inicios del proyecto ha sido beneficiada por la Fundación.

 

Desde niño su pasión estaba dirigida al fútbol y por su habilidad para manejar el balón y anotar goles de manera majestuosa se ganó el cariñoso apodo de “Rodallega”. Además, con el paso de los años, Faber ha ido desarrollando notables habilidades para la Gimnasia artística, la cual viene practicando y perfeccionando en los entrenamientos de la Escuela Deportiva de Gimnasia de la Fundación.

 

Gracias a su respeto, responsabilidad y liderazgo actualmente es el monitor de las clases y un líder importante entre la comunidad del barrio. Por eso se esfuerza cada día por seguir siendo el ejemplo a seguir de los más pequeños con su actitud dentro y fuera de la cancha.

 

Faber espera cumplir en un futuro su sueño de ser profesor de Educación Física, motivado por su liderazgo, su pasión por la cultura deportiva y su vocación para enseñar. Un ejemplo más de cómo la Fundación Fórmula Sonrisas cambia la vida de los jóvenes, teniendo al deporte como bandera.

 

 

El fútbol, una pasión que cambia vidas


Carlos Alberto Arias hace parte de la comuna 8 en la Ciudad de Ibagué. Es el menor de 3 hermanas y por ende, el consentido por su mamá, una mujer humilde que trabaja a diario en casas de familias para darle el estudio a sus hijos. Este pequeño, junto con sus hermanas, se turnan el oficio de la casa y con el ánimo de ayudarle a su madre a alivianar los gastos, Carlos trabaja en la plaza vendiendo plátanos. Sin embargo, en el poco tiempo que le queda siempre, se dedica a su gran pasión: el fútbol.

 

Desde hace 10 meses asiste a la Escuela de Formación Deportiva de Fútbol, en la que se ha destacado por su educación en todo el sentido de la palabra. “Conoce y maneja el concepto de Juego Limpio en todos los encuentros deportivos a los que asistimos”, comenta Eduard Moreno, docente de Ibagué. Su compromiso y dedicación con este deporte favorecieron en el mejoramiento de su concentración y disciplina en la vida diaria.

 

Su madre, quien actualmente le agradece a la Fundación por la oportunidad que le dieron a su hijo, afirma que el niño tenía problemas académicos el año pasado y desde que dedica su tiempo libre al deporte, le ha sorprendido los resultados que ha venido demostrando en el colegio, lo que la tiene muy contenta.

 

Para los colaboradores de la Fundación este tipo de historias son el incentivo para continuar trabajando en una fórmula que entrega miles de sonrisas.

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